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Nivel 1 · Guía gratuita

Antes de tu primera sesión

Lo que conviene saber para llegar con un poco más de calma.

Guía práctica

Dar el primer paso hacia la terapia suele costar más de lo que se ve desde fuera. Una parte de esa dificultad viene de no saber qué va a pasar: qué te van a preguntar, qué se espera de ti, cómo vas a saber si fue buena idea.

Esta guía no pretende que llegues con todo resuelto. Solo quiere quitarle un poco de incertidumbre al inicio, para que la energía se quede en lo importante.

No tienes que saber explicar lo que te pasa. Para eso también sirve la terapia.

Primero

Lo que no necesitas llevar
Un relato ordenado de tu vida. Las historias se cuentan en desorden y así está bien.
Un objetivo definido. Lo vamos encontrando juntos en las primeras sesiones.
Un nombre para lo que sientes. Describirlo con tus palabras es suficiente.
Estar en crisis. No hace falta tocar fondo para que la terapia tenga sentido.
La certeza de que te vas a quedar. Lo que sí hace falta es disposición para trabajar y darle al proceso una oportunidad real.

Lo práctico

Lo que sí te puede servir

Si la sesión es en línea

Busca un lugar donde nadie te escuche, aunque sea el coche estacionado. Usa audífonos, revisa tu conexión y conéctate unos minutos antes. La privacidad no es un detalle: cambia lo que te permites decir.

Si la sesión es presencial

Calcula el tiempo de traslado con margen. Llegar corriendo hace que los primeros minutos se vayan en bajar el acelere. La dirección exacta te llega por WhatsApp cuando se confirma la cita.

Un poco de espacio después

Si puedes, no agendes algo exigente justo al terminar. A veces lo que se movió en sesión necesita un rato para acomodarse.

Tus dudas por escrito

Anota en el teléfono o en un papel lo que quieras preguntar. Con los nervios es fácil que se olvide justo lo que más te importaba.

Tres preguntas para ti

Antes de llegar, si quieres

No son tarea. Son una forma de ir ubicando qué quieres llevar. Puedes responderlas por escrito, en tu cabeza o dejarlas para la sesión.

¿Qué fue lo que hizo que buscaras terapia justo ahora y no hace seis meses?
Si algo cambiara gracias a este proceso, ¿cómo lo notarías en un día normal?
¿Hay algo que te da pena o miedo contar? No tienes que llevarlo todavía; basta con saber que está ahí.

Para tu terapeuta

Preguntas que puedes hacer

Preguntar no es desconfianza. Es parte de elegir con información, y cualquier terapeuta debería poder responderte con claridad.

¿Con qué enfoque trabajas y cómo se ve eso en sesión?
¿Con qué frecuencia serían las sesiones, y por qué?
¿Cómo vamos a saber si el proceso está avanzando?
¿Cómo funciona la confidencialidad y cuáles son sus límites?
¿Qué hago si algo de la sesión no me convence?

Después

Cómo notar si el espacio te funciona

La relación con tu terapeuta se construye con el tiempo, pero desde el inicio hay señales que vale la pena observar.

Pude decir lo que pensaba, aunque me costara.
Sentí que me escuchaba sin juzgarme.
Me quedó claro cómo va a funcionar el proceso.
Mis preguntas tuvieron respuesta.
Aunque salí movido, no salí desprotegido.

Si algo no te acomodó

Dilo en la siguiente sesión. Nombrar lo que no funcionó también es parte del trabajo, y muchas veces es justo ahí donde el proceso empieza a tomar forma.

La primera sesión no tiene que salir bien. Solo tiene que ocurrir. Lo demás se va construyendo desde ahí.

leer: qué pasa en una primera sesión agendar mi primera sesión →

paulinaterapeuta · Algo en ti ya lo sabe.