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Nivel 1 · Kit gratuito

Diciembre con tu familia

Un plan sencillo para llegar, estar y volver con un poco más de cuidado.

Kit de temporada

Las reuniones de fin de año despiertan cosas que el resto del año se quedan guardadas: papeles viejos, temas pendientes, comentarios que todavía duelen. Y todo eso pasa en medio de la expectativa de que la noche sea perfecta.

Este kit no busca que la cena salga bien ni que cambies a nadie. Busca que tú tengas un poco más de margen: que llegues con un plan, que sepas qué hacer cuando algo se mueva y que te des tiempo para acomodarlo después.

No tienes que elegir entre querer a tu familia y cuidarte.

Antes

Llegar con un plan

Decide cuánto tiempo

Elige desde antes a qué hora llegas y a qué hora te vas. Si lo avisas al principio, no tienes que negociarlo a medianoche, cuando ya estás cansado.

Nombra lo que te preocupa

¿Qué tema, qué persona o qué momento de la noche te inquieta más? Ponerle nombre de antemano no lo resuelve, pero le quita el factor sorpresa.

Ten una salida

Sabe cómo te vas a ir: tu propio coche, alguien que pase por ti o un plan para el día siguiente que te pida irte temprano. Tener una salida hace más fácil quedarte tranquilo.

Llega con reserva

Come algo antes, duerme lo que puedas y, si está en tus manos, no llegues directo de un día pesado. Con el tanque vacío todo se siente más grande.

Durante

Frases que pueden ayudarte

No hace falta explicar ni convencer a nadie. Una frase corta y amable, repetida si hace falta, suele bastar.

"Prefiero no hablar de eso hoy. ¿Y a ti cómo te fue este año?"
"Lo estoy pensando; cuando tenga algo claro, les cuento."
"Ahorita regreso, voy a tomar aire."
"Ya me voy. Me dio mucho gusto verlos."
Señales de que necesitas una pausa
Aprietas la mandíbula o los hombros sin darte cuenta.
Contestas más rápido de lo que alcanzas a pensar.
Sientes que de pronto vuelves a tener quince años.
Las ganas de irte ya no se pueden ignorar.

Cuando aparezcan, sal un momento. Toma agua, haz que la exhalación dure más que la inhalación y mira algo que no sea la mesa. Diez minutos pueden cambiar el resto de la noche.

Después

Volver a ti

Un día para acomodarte

Si puedes, deja libre el día siguiente. Duerme, camina, come algo que te guste. Lo que se movió en la noche necesita espacio para asentarse.

Separa lo que pasó de lo que te dijiste

"Mi tío preguntó por mi trabajo" es lo que pasó. "Sigo siendo una decepción" es lo que te dijiste después. Notar la diferencia no borra lo que sentiste, pero te devuelve un poco de perspectiva.

Habla con alguien que te conozca

Un amigo, tu pareja, tu terapeuta. Contar cómo te fue, sin tener que justificarlo, ayuda a cerrar la noche.

Si en tu familia hay violencia

Este kit está pensado para reuniones que cansan, no para situaciones en las que corres peligro. Si ese es tu caso, tu seguridad va primero, y está bien no ir. En las preguntas frecuentes encuentras líneas de atención disponibles las 24 horas.

No existe la reunión familiar perfecta. Existe la que puedes atravesar sin perderte de vista.

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paulinaterapeuta · Algo en ti ya lo sabe.